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ENRIQUE BUNBURY
Estadio Azteca Reseña
Publicación: 12/11/2009

Por: Verónica García Cervantes
Lunavebe
vebecervantes@hotmail.com

BUNBURY CALIENTA LA FRÍA NOCHE EN EL GIGANTE AZTECA


90 000 almas reunidas fue la cifra oficial, una gran alfombra roja gran iluminación y cuatro pantallas gigantes fueron el escenario que acogió a Bunbury en tierra azteca.

La fría noche del 11 de Noviembre, marca historia con la presentación del maestro Bunbury quien a las 21:10 dió inicio con un gran estallido, para que las luces del escenario iluminaran al coloso de Santa Úrsula, y una guitarra empezara a sonar. Bunbury se dejaba ver vestido con sus clásicos pantalones negros con estoperoles, una camisa del mismo color y no podía faltar el tradicional sombrero y las gafas. La gente se excita al verlo parado en el escenario y el Azteca no dejaba de vibrar.

La magia empieza con “El club de los imposibles” dándose el tiempo necesario para saludar a su público, “Buenas noches”, agachándose en forma de reverencia; siendo el primer agradecimiento que el español brindó a sus hermanos Mexicanos.

La noche apenas empezaba, nos siguió deleitando con “Srita. Hermafrodita” y “Hay muy poca gente” momento en el que se quitó las gafas y el sombrero en forma de agradecimiento “Muchas gracias a todos, muchas gracias por venir al gigante azteca, me da mucha alegría, esta es una bienvenida al concierto, fiesta, celebración del Helville de tour, agradezco a todos los que hemos vivido juntos por 18, 19,20 meses desde la primera vez que nos reunimos en el Palacio de los rebotes y el foro sol. Para nosotros y toda la gente que hace posible esto, que es un equipo mexicano y español. Quisimos que fuera en el Zócalo, no pudo ser, pero ¿No es éste el mayor estadio de fútbol de todos los lugares del mundo o algo así? Es muy importante para nosotros hacer el concierto, dejarnos tocar por última vez lo más reciente, las canciones pasadas y las más antiguas”.

La multitud enloquecía, la zona platino parecía una oleada con toda la gente moviéndose simultáneamente de un lado a otro mientras seguía “Bujías para el dolor”, y en esa noche inmensamente fría la temperatura empezó a calentar motores cuando todas las almas presentes empezaron a corear “Solo si me perdonas”, con la que empezamos a brincar y aplaudir, la emoción apenas empezaba y “200 huesos y un collar de calaveras “se dejo escuchar.

“Sácame de aquí” encendió más la hoguera, Bunbury ahora con una camisa negra con estrellas rojas y su típica estola de plumas rojas solo pudo decir “Gracias, sáquenme de aquí, Gracias de verdad. Era el año 92 y aterrizábamos con los héroes del silencio en el avión, recuerdo aterrizar y me sentí como el Papa, ¿saben ustedes lo que hace el papa cuando llega? lo primero que hice el primer día, tuve el presentimiento de que había vivido aquí un día anterior, desde entonces no he dejado de venir a este país y esta canción es para ustedes” , “El extranjero” comenzó a sonar para continuar con “Desmejorado” que hizo que todo el público animara con las palmas.

Llega el momento de recordar viejos tiempos con “La herida” en honor a los Héroes del silencio, encendiendo al máximo el calor de la noche, el frio ya no se sentía, era un estadio azteca a una sola voz coreando al unísono “Alicia” e “Infinito”, la gente no podía creer lo que pasaba, un estadio lleno de hermanos y hermanas mexicanas, como Bunbury les nombraba a cada rato a sus seguidores, al público presente. Las pantallas de atrás se abrieron en lo que el maestro se da un pequeño descanso, al fondo imágenes de demonios y monstruos se dejaban ver para describir mejor lo que es el Helville de Luxe; y “Hombre delgado que no flaqueara” invitó a continuar la noche, en la que aun se esperaban más sorpresas como “Si” y “El rescate” rola que Enrique dedico a todos los presentes que no dejaron de corear a una sola voz, pero el ánimo estaba a mil por hora y “Apuesta por el rock and roll” hizo que el Gigante Azteca vibrara a todo lo que da y no bajar los ánimos con “Lady blue” . La despedida se veía venir, ”Buenas noches México, Bunbury es suyo, muchas gracias hasta siempre”, pero todos sabíamos que Enrique no nos podía dejar así, que él al igual que las 90 000 personas presentes querían más…

Entre gritos, aplausos y gente coreando el nombre del maestro, regresa con un atuendo distinto, y una botella de tequila en la mano, su bebida favorita cuando pisa tierra azteca. “ Antes que nada me hubiera gustado hacer un brindis por todos ustedes...Tenemos mucha gente a la que hay que agradecer y queríamos hacer un brindis aquí, desde que empezamos a tocar en el Hard rock, metropolitan, y el Puto Azteca, y eso se merece otro trago y uno más por todas sus hijas, mujeres, esposas, por Don Julio y Corralejo (sus tequilas favoritos), estas son sus canciones favoritas de su nuevo álbum” para continuar con “El porque de tus silencios”, “A favor “y “Si no fuera por ti”

El Azteca se iluminó como una constelación de estrellas, como un gran universo, cuando el español pidió a todos que sacaran sus celulares e iluminaran el momento mientras cantaba “Y al final” para bendecir a sus hermanos y hermanas mexicanas antes de hincarse ante un estadio abarrotado, que le pedía que nos regalara más, fue tanta su emoción que no se pudo negar, tuvo que regresar con su banquito en mano y después de presentar a sus músicos que lo acompañan en la gira e introducirnos a un mundo más íntimo “Nos gustaría que fuera como si estuviéramos tocando en un foro Alicia” pero era tanta la emoción de Enrique, de ver un estadio lleno de energía, con sus seguidores a flor de piel sintiendo cada una de sus canciones, que solo se pudo parar al frente a tomarse un caballito de tequila y sentarse en su banquito mientras el reloj nos decía que la gran velada estaba casi por terminar; con una mandolina un acordeón acompañándolo nos deleito con “Aquí” y reiterando el orgullo que tiene de venir a México, con los brazos abiertos interpreto “ El hijo del pueblo” y “La chispa adecuado” canción que no podía faltar en un buen concierto de Bunbury, “Hermanos y hermanas aztecas, muchas gracias y hasta siempre”

Pensando que ese sería el final, Bunbury nos dió la sorpresa de salir minutos después, gracias al calor y el éxtasis que aun se podía sentir, y aunque el frío cada vez calaba más los huesos, nadie se quería ir, todos querían escuchar más. Y para asombro del público, sobre todo de los que ya se disponían abandonar sus lugares, regresó al escenario “No se vayan todavía, vinieron porque querían un poquito de rock and roll” mientras aventaba su botella de tequila a su público en forma de agradecimiento. Enrique mantenía la temperatura con “No me llames cariño“guardándose la bandera mexicana en un lugar muy especial, prosiguió con “El jinete” que cantó con una máscara de calavera que le aventaron, para por fin culminar la mágica noche hincándose por unos cuantos minutos en medio del escenario al lado de la bandera mexicana y hacer una reverencia, aventando su guitarra como regalo antes de escuchar “Canto el mismo dolor”.

“Esto es una despedida y quiero decirles Dios les bendiga y ojala nos veamos muy pronto, BUENAS NOCHES CABRONES”

Una noche donde todo mundo se fue con un grato sabor de boca y sobre todo salió temblando, pero no del frio que se sentía, si no de la emoción, un gran escenario, un recinto abarrotado, pero sobre todo un concierto espectacular de casi 3 hrs, fue lo que miles de mexicanos pudimos vivir, entre cambios de vestuario de Bunbury, tequila, rock and roll, pero sobre todo emociones encontradas.

Rocksonico agradece a Bunbury, a OCESA y todos los que nos facilitaron el poder cubrir ese magnífico evento.


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